Nuevo reglamento para los UPAC: cómo prepararse

En los próximos meses, las empresas clasificadas como Usuarios de Patrón de Alto Consumo (UPAC) van a entrar en un nuevo capítulo. 

Uno que muchos ya ven venir, pero pocos han empezado a escribir. 

Este capítulo no se trata únicamente de ahorrar energía o “ser más eficientes”. 

Ahora se trata de demostrar cómo gestionas la energía, de forma ordenada, con datos e incluso con una auditoría. 

Y para quienes llevan las riendas de energía o sustentabilidad, este cambio puede convertirse en una oportunidad brillante… o en una tormenta perfecta. 

Blacktogreen quiere ayudarte a entrar a este nuevo capítulo preparado, con claridad y sin sorpresas. 

1. El nuevo contexto: cuando la intuición ya no es suficiente

Imagínate esto: durante años tu empresa ha monitoreado el consumo, quizá tiene medidores, tal vez incluso algunos reportes. 

Todo parece bajo control… hasta que llega una nueva exigencia: ya no basta saber cuánto consumes, sino demostrar cómo lo gestionas. 

Las nuevas disposiciones pedirán evidencia real de cosas como: 

  • Tu Línea Base de Energía. 
  • Las variables que mueven ese consumo.
  • Indicadores que midan el desempeño. 
  • Objetivos basados en datos, no en expectativas. 
  • Procesos clave documentados. 
  • Pruebas de que auditas, corriges y mejoras. 

En otras palabras: se acabó la época del “creo que estamos bien”. 

Ahora entramos a la era del “puedo demostrar que estamos bien”. 

2. La ruta para preparar a tu empresa antes de que sea tarde cabecera

Pensemos en un responsable de energía o sustentabilidad que ve acercarse la fecha. 
Sabe que viene algo grande y quiere evitar prisas, sanciones y dolores de cabeza. 
¿Qué camino debería seguir? 

Paso 1. Ver con honestidad dónde está parada la empresa 

Primero viene el “momento de la verdad”: el análisis de brecha. Es como prender la luz en un cuarto que no habías revisado en años. 

De repente ves: 

  • Documentos que no existen
  • Procesos que nadie sabe explicar 
  • Medición incompleta 
  • Roles sin responsables 
  • Trazabilidad perdida
  • Metas que no se conectan con la operación 

Y aunque puede ser incómodo, también es liberador: sabes exactamente qué te falta y cuánto tiempo necesitas. 

De aquí sale el plan maestro. Sin él, lo demás es intuición. 

Paso 2. Crear un sistema mínimo de medición 

Aquí la historia se vuelve práctica. 

No necesitas sensores por todos lados ni una plataforma costosa.  Necesitas lo esencial: medir lo crítico, registrar variables relevantes y asegurar que los datos no se pierdan. 

Las empresas que mejor han transitado este camino empezaron con lo básico. 
No esperaron tener “lo perfecto para comenzar”; empezaron… y luego lo perfeccionaron. 

Paso 3. Definir la Línea Base y los famosos EnPI 

Este paso es como poner las reglas del juego. La Línea Base dirá qué tan bien o qué tan mal estás.  Los EnPI dirán si estás mejorando. 

Aquí, nuestro protagonista aprende una gran lección: 
una mala línea base lo puede perseguir durante años. 

Así que se asegura de que producción, mantenimiento y energía hablen el mismo idioma y que los indicadores reflejen la realidad, no un deseo. 

Paso 4. Ordenar el control operacional 

Ahora entramos a la operación diaria. 

Aquí se escribe la parte menos glamorosa, pero más importante: ¿cómo se usa la energía en cada proceso crítico? 

Se mapean procesos, se documentan rangos y condiciones de operación, se capacita al personal y se guarda evidencia. 

Porque un SGEn puede estar muy bien hecho en papel, pero si en la práctica no  se lleva a cabo, una auditoría lo va a desmoronar. 

Paso 5. Poner metas que realmente se puedan cumplir (y demostrar) 

Las metas ya no deben ponerse solo porque toca poner metas. 

Ahora deben tener pies y cabeza: 

  • Basarse en datos reales 
  • Tener responsables definidos 
  • Contar con recursos asignados 
  • Generar evidencia de avance 

Las metas deben responder dos preguntas simples pero poderosas: 

  • ¿Cómo lo voy a lograr? 
  • ¿Cómo voy a demostrar que lo logré? 

Paso 6. Formar a las personas que operan la energía 

Aquí el responsable entiende algo fundamental:  por más sistemas que diseñe, nada funcionará si la gente no sabe usarlo. 

Así que llega la capacitación: operación eficiente, metrología básica, interpretación de variables. 
Todo lo necesario para que el sistema funcione realmente. 

Paso 7. Auditoría interna y revisión de la dirección 

Finalmente, viene el momento de mostrar madurez. 

Se audita todo, se encuentran puntos débiles, se corrigen y se presenta a la dirección. 

Un SGEn sin el respaldo formal de la dirección es como un barco sin capitán: puede flotar… pero no navegar. 

3. ¿Qué se espera de la Secretaría de Energía en 2025 y 2026?

Aunque faltan detalles finales, las señales son claras: vienen reportes digitales, evidencia obligatoria, más verificaciones, más trazabilidad y plazos apretados. 

Este nuevo capítulo no dejará espacio para improvisaciones. 

4. Los riesgos de no prepararse

En la historia de muchas empresas, hay un punto donde deciden prepararse… o esperar. 
Las que esperan suelen enfrentar: 

  • Problemas operativos 
  • Costos energéticos elevados 
  • Sanciones 
  • Auditorías fallidas 
  • Puertas cerradas en temas ESG 

No por mala voluntad, sino por falta de anticipación. 

5. ¿Qué camino elegir? Tres rutas posibles

Tenemos tres caminos:

Hacerlo internamente

  1. Funciona si ya tienes un equipo experimentado.
  2. Toma más tiempo y suele generar retrabajo.  

Usar un consultor especializado

  1. Te lleva más rápido, evita errores, quita carga al equipo. 
  2. Requiere inversión, pero es menor que una mala auditoría. 

Unirte a una red de apoyo

  1. Varias empresas avanzan juntas, comparten avances y retos, con acompañamiento experto.
  2. Es más económico y crea disciplina. 

6. Conclusión

 2025 no es un año para reaccionar… sino para anticiparse.

La historia que viene para las empresas UPAC se puede vivir de dos maneras: 

  • Llegar a tiempo, preparados y con ventaja, o 
  • Correr detrás de los plazos con presión y costos innecesarios. 

Para quienes lideran energía y sustentabilidad, este es un momento estratégico: reducir costos, mejorar confiabilidad, profesionalizar procesos, cumplir normas y posicionar a la empresa como referente. 

La diferencia no estará en la tecnología, sino en quién empieza primero y quién espera demasiado. 

Y tú puedes empezar hoy.