La disrupción que está causando la aparición en el mercado de microsensores de bajo coste extiende el debate entre pocas-pero-precisas contra muchas-pero-inexactas.
La llegada al mercado de los llamados monitores de bajo coste, a precios por debajo de la décima parte de los convencionales, pero de menor precisión y exactitud, está propiciando un interesante debate: ¿se puede conseguir mejor información con muchos puntos de lectura de menor precisión y exactitud o con pocos puntos de mayor precisión?
Vayamos antes a las definiciones. Exactitud (accuracy) es lo que define cuán cercana está una medida del valor real: si en un volumen de aire la concentración de partículas es 221 μg/m³ y hago una medición de 223 μg/m³, la medida es muy exacta. La precisión (precission), en cambio, es una medida de cómo de cerca están entre sí un conjunto de medidas: si hago cuatro lecturas de un mismo volumen de aire y los resultados son 220, 223, 220 y 219 μg/m³, la precisión es muy alta.
BlacktoGreen está revisando los valores de precisión y exactitud de varios equipos convencionales y low cost facilitados por el fabricante y, en efecto, los convencionales ganan. Por ahora, porque la progresión de los nuevos está siendo fantástica.


La precisión de estos es cada vez mayor. Por ejemplo, el fabricante navarro KUNAK ha comparado durante un año sus microsensores de monóxido de nitrógeno instalados en Pamplona contra las medidas de las estaciones oficiales de la Comunidad. ¿El resultado? Una precisión superior al 97%.
La EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) tiene claro que las nuevas tecnologías se acabarán imponiendo: de acuerdo con Snyder, el paradigma de monitoreo de la contaminación atmosférica está cambiando rápidamente por los avances en microelectrónica y por el crecimiento exponencial de la potencia de cálculo, visualización y trasmisión inalámbrica de datos.
Antes era mejor tener pocos datos pero exactos, no solo porque los equipos que los recogían costaran una fortuna, sino porque procesar muchos datos era lento y caro. Hoy en día, sin embargo, es posible conseguir mayor exactitud con un microsensor bien calibrado. ¿Cómo? Simplemente repitiendo la muestra muchas veces. Es cierto que son más imprecisos pero, a fuerza de tirar dardos a la diana, acabamos consiguiendo mejores resultados.


El futuro, lo creamos o no, ya está aquí. Ahora solo nos queda saber adaptarnos a tiempo.



